San Mateo 27

Evangelios

← Cap. 26
Cap. 28 →

Fin del traidor

1 Llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. a
2 Y después de atarle, le llevaron y le entregaron al procurador Pilato. a
3 Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, b c
4 diciendo: «Pequé entregando sangre inocente.» Ellos dijeron: «A nosotros, ¿qué? Tú verás.» b
5 El tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó. b
6 Los sumos sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre.» b
7 Y después de deliberar, compraron con ellas el Campo del Alfarero como lugar de sepultura para los forasteros. b
8 Por esta razón ese campo se llamó «Campo de Sangre», hasta hoy. b
9 Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Y tomaron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue apreciado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, b
10 y las dieron por el Campo del Alfarero, según lo que me ordenó el Señor.» b d

Jesús ante Pilato

11 Jesús compareció ante el procurador, y el procurador le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Respondió Jesús: «Sí, tú lo dices.» e
12 Y, mientras los sumos sacerdotes y los ancianos le acusaban, no respondió nada. e f
13 Entonces le dice Pilato: «¿No oyes de cuántas cosas te acusan?» e
14 Pero él a nada respondió, de suerte que el procurador estaba muy sorprendido. e

Pospuesto a un ladrón

15 Cada Fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran. g
16 Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás. g
17 Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?», g
18 pues sabía que le habían entregado por envidia. g
19 Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: «No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa.» g
20 Pero los sumos sacerdotes y los ancianos lograron persuadir a la gente que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. g h
21 Y cuando el procurador les dijo: «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?», respondieron: «¡A Barrabás!» g
22 Díceles Pilato: «Y ¿qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?» Y todos a una: «¡Sea crucificado!» - g
23 «Pero ¿qué mal ha hecho?», preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: «¡Sea crucificado!» g
24 Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: «Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.» g i
25 Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» g
26 Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado. g

Coronación de espinas

27 Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte. j
28 Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; j
29 y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; j k
30 y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. j l
31 Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. j

Crucifixión

32 Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz. m
33 Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, «Calvario», n
34 le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo. n o
35 Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes. n p
36 Y se quedaron sentados allí para custodiarle. n
37 Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: «Este es Jesús, el Rey de los judíos.» n
38 Y al mismo tiempo que a él crucifican a dos salteadores, uno a la derecha y otro a la izquierda. n
39 Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: n q
40 «Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!» n r
41 Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: n
42 «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. n
43 Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios."» n s
44 De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él. n

Muerte de Jesús

45 Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. t u
46 Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» t v
47 Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: «A Elías llama éste.»
48 Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber. w
49 Pero los otros dijeron: «Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.»
50 Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu.

Prodigios

51 En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron. x
52 Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. y
53 Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos.
54 Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «Verdaderamente éste era Hijo de Dios.»
55 Había allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle.
56 Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. z

La sepultura

57 Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús. a b
58 Se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato dio orden de que se le entregase. a
59 José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia a
60 y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego, hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se fue. a
61 Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro. a

Custodia del sepulcro

62 Al otro día, el siguiente a la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato
63 y le dijeron: «Señor, recordamos que ese impostor dijo cuando aún vivía: "A los tres días resucitaré." c
64 Manda, pues, que quede asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan luego al pueblo: "Resucitó de entre los muertos", y la última impostura sea peor que la primera.»
65 Pilato les dijo: «Tenéis una guardia. Id, aseguradlo como sabéis.»
66 Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.
🔗

Referencias Cruzadas

a

Versículo 1-2

Mk 15:1 ; Lk 23:1 ; Jn 18:28 .

a

Versículo 1-2

Mk 15:1 ; Lk 23:1 ; Jn 18:28 .

b

Versículo 3-10

Hch 1:18 – 19 .

c

Versículo 3

26:15 .

b

Versículo 3-10

Hch 1:18 – 19 .

b

Versículo 3-10

Hch 1:18 – 19 .

b

Versículo 3-10

Hch 1:18 – 19 .

b

Versículo 3-10

Hch 1:18 – 19 .

b

Versículo 3-10

Hch 1:18 – 19 .

b

Versículo 3-10

Hch 1:18 – 19 .

b

Versículo 3-10

Hch 1:18 – 19 .

d

Versículo 10

Zac 11:12 – 13 .

e

Versículo 11-14

Mk 15:2 – 5 ; Lk 23:2 – 3 ; Jn 18:29 – 38 .

e

Versículo 11-14

Mk 15:2 – 5 ; Lk 23:2 – 3 ; Jn 18:29 – 38 .

f

Versículo 12

Is 53:7 .

e

Versículo 11-14

Mk 15:2 – 5 ; Lk 23:2 – 3 ; Jn 18:29 – 38 .

e

Versículo 11-14

Mk 15:2 – 5 ; Lk 23:2 – 3 ; Jn 18:29 – 38 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

h

Versículo 20

Hch 3:14 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

i

Versículo 24

Dt 21:1 – 8 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

g

Versículo 15-26

Mk 15:6 – 15 ; Lk 23:17 – 25 ; Jn 18:39 – 19:16 .

j

Versículo 27-31

Mk 15:16 – 20 ; Jn 19:2 – 3 .

j

Versículo 27-31

Mk 15:16 – 20 ; Jn 19:2 – 3 .

j

Versículo 27-31

Mk 15:16 – 20 ; Jn 19:2 – 3 .

k

Versículo 29

27:11 .

j

Versículo 27-31

Mk 15:16 – 20 ; Jn 19:2 – 3 .

l

Versículo 30

Is 50:6 .

j

Versículo 27-31

Mk 15:16 – 20 ; Jn 19:2 – 3 .

m

Versículo 32

Mk 15:21 ; Lk 23:26 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

o

Versículo 34

Ps 69:21 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

p

Versículo 35

Ps 22:19 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

q

Versículo 39

Ps 22:8 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

r

Versículo 40

4:3 , 6 ; 26:61 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

s

Versículo 43

Ps 22:9 ; Sab 2:12 – 20 .

n

Versículo 33-44

Mk 15:22 – 32 ; Lk 23:32 – 38 ; Jn 19:17 – 19 , 23 – 24 .

t

Versículo 45-46

Mk 15:33 – 41 ; Lk 23:44 – 49 ; Jn 19:28 – 30 .

u

Versículo 45

Am 8:9 .

t

Versículo 45-46

Mk 15:33 – 41 ; Lk 23:44 – 49 ; Jn 19:28 – 30 .

v

Versículo 46

Ps 22:2 .

w

Versículo 48

Ps 69:21 .

x

Versículo 51

Ex 26:31 – 36 ; Ps 68:9 ; 77:19 .

y

Versículo 52

Dn 12:1 – 3 .

z

Versículo 56

13:55 .

a

Versículo 57-61

Mk 15:42 – 47 ; Lk 23:50 – 56 ; Jn 19:38 – 42 .

b

Versículo 57

Is 53:9 .

a

Versículo 57-61

Mk 15:42 – 47 ; Lk 23:50 – 56 ; Jn 19:38 – 42 .

a

Versículo 57-61

Mk 15:42 – 47 ; Lk 23:50 – 56 ; Jn 19:38 – 42 .

a

Versículo 57-61

Mk 15:42 – 47 ; Lk 23:50 – 56 ; Jn 19:38 – 42 .

a

Versículo 57-61

Mk 15:42 – 47 ; Lk 23:50 – 56 ; Jn 19:38 – 42 .

c

Versículo 63

12:40 ; 16:21 ; 17:23 ; 20:19 .

📝

Notas del Capítulo

Versículo 1

Existe desacuerdo académico sobre el significado de la consulta del Sanedrín (symboulion elabon; cf. Mt 12,14; 22,15; 27,7; 28,12); véase la nota sobre Mc 15,1. Algunos lo entienden como una discusión sobre la estrategia para poner en práctica su sentencia de muerte contra Jesús, ya que carecían del derecho de hacerlo ellos mismos. Otros lo ven como la ocasión para dictar esa sentencia, sosteniendo que Mateo, a diferencia de Marcos (Mc 14,64), no considera que se haya dictado en la sesión nocturna (Mt 26,66). Incluso en esta última interpretación, su entrega a Pilato se explica mejor con la hipótesis de que no tenían competencia para ejecutar su sentencia, como se afirma en Jn 18,31.

Versículo 1-31

Cf. Mc 15,1-20. El relato de Mateo del juicio romano ante Pilato se introduce con una consulta del Sanedrín después de la cual Jesús es entregado a…el gobernador (Mt 27,1-2). Mateo sigue de cerca su fuente marcana, pero añade algunos materiales peculiares a él, la muerte de Judas (Mt 27,3-10), posiblemente el nombre Jesús como el nombre de Barrabás también (Mt 27,16-17), la intervención de la mujer de Pilato (Mt 27,19), Pilato lavándose las manos en señal de su renuncia a la responsabilidad de la muerte de Jesús (Mt 27,24), y la asunción de esa responsabilidad por todo el pueblo (Mt 27,25).

Versículo 3

Las treinta piezas de plata: véase Mt 26,15.

Versículo 5-8

Porque otra tradición sobre la muerte de Judas, cf. Hch 1,18-19. Las dos tradiciones solo coinciden en la compra de un campo con el dinero pagado a Judas por su traición a Jesús y el nombre dado al campo, el Campo de Sangre. En Hechos, el mismo Judas compra el campo y su nombre proviene de su propia sangre derramada en su accidente fatal en él. El campo del alfarero: esta designación del campo se basa en la cita del cumplimiento en Mt 27,10.

Versículo 9-10

Cf. Mt 26,15. Que Mateo atribuya este texto a Jeremías es desconcertante, pues no existe tal texto en ese libro, y las treinta piezas de plata arrojadas por Judas "al templo" (Mt 27,5) recuerdan más bien Zac 11,12-13. Se suele decir que la atribución del texto a Jeremías se debe a que Mateo combina el texto de Zacarías con textos de Jeremías que hablan de un alfarero (Jer 18,2-3), la compra de un campo (Jer 32,6-9), o la rotura de un frasco de alfarero en Tofet en el valle de Ben-Hinom con la predicción de que se convertirá en un lugar de entierro (Jer 19,1-13).

Versículo 11

Rey de los judíos: este título solo es usado de Jesús por los paganos. Los ejemplos mateanos son, además de este versículo, Mt 2,2; 27,29, 37. Mateo lo equipara con "Mesías"; cf. Mt 2,2, 4 y Mt 27,17, 22 donde ha cambiado "el rey de los judíos" de su fuente marcana (Mc 15,9, 12) a "(Jesús) llamado Mesías". La connotación política normal de ambos títulos sería motivo de preocupación para el gobernador romano. Tú lo dices: véase la nota sobre Mt 26,25. No se da una respuesta afirmativa sin reservas porque el reino de Jesús no es lo que Pilato entendería.

Versículo 12-14

Cf. Mt 26,62-63. Como en el juicio ante el Sanedrín, el silencio de Jesús puede estar destinado a recordar Is 53,7. Muy asombrado: posiblemente una alusión a Is 52,14-15.

Versículo 15-26

Se dice que la elección que Pilato ofrece a la multitud entre Barrabás y Jesús se ajusta a la costumbre de liberar en la fiesta de la Pascua a un preso elegido por la multitud (Mt 27,15). Esta costumbre también se menciona en Mc 15,6 y Jn 18,39 pero no en Lucas; véase la nota sobre Lc 23,17. Fuera de los evangelios no hay ninguna atestación directa de ello, y los estudiosos están divididos en su juicio sobre la fiabilidad histórica de la afirmación de que existía tal práctica.

Versículo 16-17

[Jesús] Barrabás: es posible que el doble nombre sea la lectura original; Jesús era un nombre judío común; véase la nota sobre Mt 1,21. Esta lectura se encuentra sólo en unos pocos testigos textuales, aunque su ausencia en la mayoría puede explicarse como una omisión de Jesús hecha por razones reverenciales. Ese nombre está entre corchetes debido a su incierta atestación textual. El nombre arameo Barrabás significa "hijo del padre"; la ironía de la elección ofrecida entre él y Jesús, el verdadero hijo del Padre, sería evidente para aquellos destinatarios de Mateo que lo supieran.

Versículo 18

Cf. Mc 14,10. Este es un ejemplo de la tendencia, que se encuentra en diversos grados en todos los evangelios, a presentar a Pilato bajo una luz relativamente favorable y a enfatizar la hostilidad de las autoridades judías y, finalmente, del pueblo.

Versículo 19

La inocencia de Jesús es declarada por una mujer gentil. En un sueño: en la narración de la infancia de Mateo, los sueños son el medio de comunicación divina; cf. Mt 1,20; 2,12, 13, 19, 22.

Versículo 22

Crucifíquenlo: incitados por los principales sacerdotes y ancianos (Mt 27,20), las multitudes exigen que Jesús sea ejecutado por crucifixión, una forma particularmente horrible de pena capital romana. El paralelo de Marcos, «Crucifícalo» (Mc 15,3), dirigido a Pilato, es cambiado por Mateo a la voz pasiva, probablemente para enfatizar la responsabilidad de las multitudes.

Versículo 24-25

Peculiar a Mateo. Tomó agua…sangre: cf. Dt 21,1-8, el lavado de manos prescrito en el caso de un asesinato cuando se desconoce al asesino. Los ancianos de la ciudad más cercana a donde se encuentra el cadáver deben lavarse las manos, declarando: «Nuestras manos no derramaron esta sangre». Miradlo vosotros mismos: cf. Mt 27,4. Todo el pueblo: Mateo ve en quienes pronuncian estas palabras a todo el pueblo (griego laos) de Israel. Su sangre…y sobre nuestros hijos: cf. Jr 26,15. La responsabilidad de la muerte de Jesús es aceptada por la nación que era posesión especial de Dios (Ex 19,5), su propio pueblo (Os 2,25), y con ello pierden ese alto privilegio; véase Mt 21,43 y la nota sobre ese versículo. La controversia entre la iglesia de Mateo y el judaísmo farisaico sobre cuál era el verdadero pueblo de Dios se refleja aquí. Como ha señalado el Concilio Vaticano II, la culpa de la muerte de Jesús no es atribuible a todos los judíos de su tiempo ni a ningún judío de tiempos posteriores.

Versículo 26

Le hizo azotar: el preludio habitual de la crucifixión.

Versículo 27

El pretorio: la residencia del gobernador romano. Su lugar de residencia habitual era Cesarea Marítima, en la costa mediterránea, pero iba a Jerusalén durante las grandes fiestas, cuando la afluencia de peregrinos planteaba el peligro de un motín nacionalista. Se debate si el pretorio en Jerusalén era el antiguo palacio de Herodes en el oeste de la ciudad o la fortaleza de Antonia al noroeste del área del templo. Toda la cohorte: normalmente seiscientos soldados.

Versículo 28

Manto militar escarlata: así Mateo en contraposición a la púrpura real de Mc 15,17 y Jn 19,2.

Versículo 29

Corona de espinas: probablemente de espinas largas que se mantenían erguidas de modo que se parecía a la corona «radiante», un diadema con púas que llevaban los reyes helenísticos. El propósito de los soldados era la burla, no la tortura. Una caña: peculiar a Mateo; un cetro de burla.

Versículo 30

Le escupieron: cf. Mt 26,67 donde también hay una posible alusión a Is 50,6.

Versículo 32

Véase la nota sobre Mc 15,21. Cireneo llamado Simón: Cirenaica era una provincia romana en la costa norte de África y Cirene era su capital. La ciudad tenía una gran población de judíos de habla griega. Simón puede haber estado viviendo en Palestina o haber venido allí para la Pascua como peregrino. Reclutado a la fuerza: véase la nota sobre Mt 5,41.

Versículo 34

Vino...mezclado con hiel: cf. Mc 15,23 donde la bebida es “vino adormecedor con mirra,” un narcótico. El texto de Mateo es probablemente una alusión inexacta a Sal 69,22. Ese salmo pertenece a la clase llamada lamento individual, en el cual un hombre justo perseguido ora por liberación en medio de un gran sufrimiento y también expresa confianza en que su oración será escuchada. Ese tema del Justo que sufre se aplica frecuentemente a los sufrimientos de Jesús en las narraciones de la pasión.

Versículo 35

La ropa de un criminal ejecutado iba a parar a su(s) verdugo(s), pero la descripción de ese procedimiento en el caso de Jesús, que se encuentra en todos los evangelios, está claramente inspirada en Sal 22,19. Sin embargo, ese versículo del salmo solo se cita en Jn 19,24.

Versículo 37

La ofensa de una persona condenada a muerte por crucifixión se escribía en una tablilla que se exhibía en su cruz. La acusación contra Jesús fue que había afirmado ser el Rey de los judíos (cf. Mt 27,11), es decir, el Mesías (cf. Mt 27,17, 22).

Versículo 38

Revolucionarios: véase la nota sobre Jn 18,40 donde se usa la misma palabra griega que aquí para Barrabás.

Versículo 39-40

Lo injuriaron...cabezas: cf. Sal 22,8. Vosotros que destruís...tres días; cf. Mt 26,61. Si eres el Hijo de Dios: las mismas palabras que las del diablo en la tentación de Jesús; cf. Mt 4,3, 6.

Versículo 42

Rey de Israel: en sus burlas a Jesús, los miembros del Sanedrín se llaman a sí mismos y a su pueblo no “los judíos” sino Israel.

Versículo 43

Peculiar a Mateo. Confió en Dios...quiere: cf. Sal 22,9. Dijo...de Dios: probablemente una alusión a Sab 2,12-20 donde aparece el tema del Justo que sufre.

Versículo 45

Cf. Am 8,9 donde en el día del Señor “el sol se pondrá a mediodía.”

Versículo 47

Elías: véase la nota sobre Mt 3,4. Este profeta, arrebatado al cielo (2 Re 2,11), se creía que venía en ayuda de los que estaban en apuros, pero las evidencias de esa creencia son todas posteriores a los evangelios.

Versículo 50

Entregó el espíritu: cf. el paralelo marcano (Mc 15,37), «expiró». La alteración de Mateo expresa tanto el control de Jesús sobre su destino como su entrega obediente de su vida a Dios.

Versículo 51-53

El velo del santuario…hasta abajo: cf. Mc 15,38; Lc 23,45. Lucas sitúa este suceso inmediatamente antes de la muerte de Jesús. Había dos velos en el tabernáculo mosaico, según el modelo del cual fue construido el templo, el exterior antes de la entrada del Lugar Santo y el interior antes del Santo de los Santos (véase Ex 26,31-36). Sólo el sumo sacerdote podía pasar por el último y sólo en el Día de la Expiación (véase Lv 16,1-18). Probablemente el velo rasgado de los evangelios es el interior. El significado de la escena puede ser que ahora, debido a la muerte de Jesús, todas las personas tienen acceso a la presencia de Dios, o que el templo, con su parte más sagrada expuesta, está ahora profanado y pronto será destruido. Tembló la tierra…apareció a muchos: peculiar de Mateo. El terremoto, la división de las rocas, y especialmente la resurrección de los santos muertos indican la llegada de la era final. En el Antiguo Testamento, la venida de Dios se representa frecuentemente con la imagen de un terremoto (véase Sal 68,9; 77,19), y Jesús habla de los terremotos que acompañarán los «dolores de parto» que significan el comienzo de la disolución del mundo antiguo (Mt 24,7-8). Para la expectativa de la resurrección de los muertos en la venida de la era nueva y final, véase Dn 12,1-3. Mateo sabe que el fin de la era antigua aún no ha llegado (Mt 28,20), pero la era nueva ha irrumpido con la muerte (y resurrección; cf. el terremoto en Mt 28,2) de Jesús; véase la nota sobre Mt 16,28. Después de su resurrección: esta cualificación parece deberse al deseo de Mateo de afirmar la primacía de la resurrección de Jesús, aunque haya situado la resurrección de los santos muertos inmediatamente después de la muerte de Jesús.

Versículo 54

Cf. Mc 15,39. La confesión cristiana de fe la hacen gentiles, no sólo el centurión, como en Marcos, sino los otros soldados que custodiaban a Jesús (cf. Mt 27,36).

Versículo 55-56

Mirando desde lejos: cf. Sal 38,12. María Magdalena…José: estas dos mujeres se mencionan de nuevo en Mt 27,61 y Mt 28,1 y son importantes como testigos de la realidad del sepulcro vacío. Un Jacobo y un José se mencionan en Mt 13,55 como hermanos de Jesús.

Versículo 57-61

Cf. Mc 15,42-47. Mateo omite la designación de Marcos de José de Arimatea como «miembro distinguido del Sanedrín», y lo hace un hombre rico y discípulo de Jesús. Lo primero puede ser una alusión a Is 53,9 (la lectura hebrea de ese texto es discutida y la seguida en la NAB OT no dice nada sobre los ricos, pero se mencionan en la versión de la LXX). Que el sepulcro fuera el sepulcro nuevo de un hombre rico y que fuera visto por las mujeres son indicios de una intención apologética de Mateo; no podía haber duda sobre la identidad del lugar del entierro de Jesús. La otra María: la madre de Jacobo y José (Mt 27,56).

Versículo 62

Al día siguiente…preparación: el sábado. Según la cronología sinóptica, en ese año el día de preparación (para el sábado) fue la Pascua; cf. Mc 15,42. Los fariseos: los principales oponentes de Jesús durante su ministerio y, en tiempos de Mateo, de la iglesia cristiana, se unen a los principales sacerdotes para garantizar contra un posible intento de los discípulos de Jesús de robar su cuerpo.

Versículo 62-66

Peculiar de Mateo. La historia prepara para Mt 28,11-15 y la acusación judía de que el sepulcro estaba vacío porque los discípulos habían robado el cuerpo de Jesús (Mt 28,13, 15).

Versículo 64

Esta última impostura…la primera: la afirmación de que Jesús ha resucitado de entre los muertos es claramente la última impostura; la primera puede ser o bien su afirmación de que sería resucitado (Mt 27,63) o su afirmación de que él era aquel con cuyo ministerio había llegado el reino de Dios (véase Mt 12,28).

Versículo 65

La guardia es vuestra: literalmente, “tened una guardia” o “vosotros tenéis una guardia”. Tanto el imperativo como el indicativo podrían significar que Pilato concedió a los peticionarios algunos soldados romanos como guardias, que es el sentido de la presente traducción. Sin embargo, si el verbo se toma como indicativo, también podría significar que Pilato les dijo que usaran sus propios guardias judíos.