Salmos 16

Poéticos

← Cap. 15
Cap. 17 →

Plegaria del perseguido

1 A media voz. De David. Guárdame, oh Dios, en ti está mi refugio. a
2 Yo digo a Yahveh: «Tú eres mi Señor. mi bien, nada hay fuera de ti»;
3 ellos, en cambio, a los santos que hay en la tierra: «¡Magníficos, todo mi gozo en ellos!».
4 Sus ídolos abundan, tras ellos van corriendo. Mas yo jamás derramaré sus libámenes de sangre, jamás tomaré sus nombres en mis labios.
5 Yahveh, la parte de mi herencia y de mi copa, tú mi suerte aseguras; b
6 la cuerda me asigna un recinto de delicias, mi heredad es preciosa para mí.
7 Bendigo a Yahveh que me aconseja; aun de noche mi conciencia me instruye;
8 pongo a Yahveh ante mí sin cesar; porque él está a mi diestra, no vacilo. c
9 Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa;
10 pues no has de abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa. d
11 Me enseñarás el caminó de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre.
🔗

Referencias Cruzadas

a

Versículo 1

Ps 25:20 .

b

Versículo 5

Ps 23:5 ; 73:26 ; Nm 18:20 ; Lam 3:24 .

c

Versículo 8

Ps 73:23 ; 121:5 ; Hch 2:25 – 28 .

d

Versículo 10

Ps 28:1 ; 30:4 ; 49:16 ; 86:13 ; Jon 2:7 ; Hch 13:35 .

📝

Notas del Capítulo

Versículo 1

Mictam: término que aparece seis veces en las superscripciones de los Salmos, siempre con «David». Se desconoce su significado.

Versículo 4

Toma sus nombres: usar los nombres de los dioses en juramentos y, por lo tanto, afirmarlos como propios dioses.

Versículo 6

Se midieron lugares agradables para mí: el salmista se complace con la parcela de tierra medida para la familia, que debía transmitirse a las generaciones sucesivas («mi herencia»).

Versículo 10

Ni permitas que tu devoto vea el pozo: el hebreo *shahath* significa aquí el pozo, sinónimo de Sheol, el inframundo. La traducción griega deriva la palabra aquí y en otros lugares del verbo *shahath*, «estar corrompido». Sobre la base del griego, Hechos 2:25-32; 13:35-37 aplican el versículo a la resurrección de Cristo: «Ni permitirás que tu santo vea corrupción».